Interpretando lo cotidiano
La pintura contemporánea ha ido evolucionando a gran velocidad, en estos últimos cuarenta años, hacia especulaciones increíbles, y el Perú no ha sido ajeno a estas influencias, tal cual lo demuestran las frecuentes exposiciones de jóvenes pintores peruanos afincados en la llamada pintura conceptual, uno de ellos es Efraín Vidal que, en la actualidad, y con el auspicio del El Peruano exhibe su obra en la galería Praxis de Barranco.
Varias decenas de cuadros que ocupan el primer y segundo piso de la galería demuestran y ponen de relieve las evidentes cualidades para el manejo del color de este artista, con una frescura que equilibra la propuesta de su estilo fragmentado y con perspectivas dislocadas, con la finalidad de articular una iconografía que, a veces, toca la vertiente del humor; otras logrando que este se revele con una acidez cercana a la denuncia y al testimonio sacado de la respiración difusa de lo cotidiano y hasta marginal desde donde la figura humana, deformada por la naturaleza del trazo, hace que la obra se enriquezca por medio de la disposición de los elementos: aviones, muebles, juguetes de los niños, cacharros domésticos de las cocinas, las cocinas mismas, las mesa del comedor, los platos con alimentos, los asientos y confortables donde reposan sus personajes. Todo este arsenal, y mucho mas, determina una propuesta que revela a este pintor con una muy peculiar manera de ver el mundo que lo rodea, interpretando una realidad que lo agrede, lo afecta, lo conmueve, pero también origina que el artista devuelva, a través de sus medios, este universo enigmático y sugestivo, por el vehículo que le otorga su arte.
Es cierto que en esta abundante obra que se expone en Praxis es suficiente, de sobra, para entender que estamos ante un pintor de una inagotable imaginación, en la que los sueños también tienen su cabida, incluso, las pesadillas y, porque no decirlo, los mismos delirios, sobre todo en aquellos lienzos que se pueden ver en el segundo piso. Uno de ellos, la abuela, por ejemplo, con la cocina a gas, el cucharón, la olla, la mesa, la torta depositada en la puerta abierta del horno, nos permite llegar a la especulación connotativa del discurso iconográfico de Vidal, porque esos elementos así planteados en la superficie del cuadro, nos entregan un mensaje que esta mas allá de sus contenidos individuales.
Pero además, también en el segundo piso nos encontramos con una serie de cuadros en los que aparecen personajes vestidos pero sin rostro y, en algunos casos también decapitados pero con las manos y pies, como garras saliéndole de las bocas de las mangas del saco y de los pantalones, como sucede con uno de los cuadros mas impactantes: Grover Gambarini y Hudson Valdivia, brindando o también en ese otro lienzo: bajo la mesa, con perros agazapados, ladrando.
El cuadro mas ambicioso es un díptico titulado : profesora a tiempo completo, en el que, una vez mas, los elementos de su iconografía entregan un mensaje mayor y personal, a través del cual Efraín Vidal, por medio de las relaciones funcionales de estos elementos, nos lleva de la mano a un universo de soledad y de precariedad.
Travieso de padre y madre es otro cuadro que nos regresa al humor, al sentido lúdico con el que a veces este pintor plantea el desarrollo de sus temas: aquí, un viejo disfrazado de payaso, juega, subido en un balón tratando de lograr el equilibrio.
Cada cuadro de Vidal es un pequeño mundo, la suma de todos le garantiza, sin ninguna duda, la solidez de su creación futura.
José Antonio Bravo
Periodista

